Pensando.
>> domingo, 10 de enero de 2010
Digas lo que digas acompañándolo con hechos. Conformando y estructurando una idea, dando las razones pertinentes, siempre habrá algo o alguien en desacuerdo, rebatirá con diferentes estructuras y alegaciones a su vez. Oímos esa mítica frase bien quedante de: “Lo respeto, pero no lo comparto.” Se despliega así un abanico de formas y colores varios. Respetando posiciones y estados de educación encubriendo la intención de clavarle los colmillos al adversario. Entre los labios dejamos a modo de palabras la institucionalidad y empaque de nuestro ego. Como si de algo sirviese a una noble causa social, cultural o con transcendencia en el paso del tiempo.
Vulgarmente llamamos diplomacia a la intencionalidad de hacer prevalecer nuestra idea por encima de las demás, aumentando nuestro poder y limitando el de los adversarios o vecinos. Negociamos decimales de opiniones, ayudas, coaliciones y beneficios en pro de los que nos rodean. No es diplomacia sino sangrado hasta la misma bilis de la opinión contraria.
La estrategia juega un bloque obvio, tan obvio como antaño eran nuestras estrategias en los juegos infantiles. Es ingenuo comenzar un artículo con tal afirmación. Esta aserción me acerca a que depende hacia dónde dirijamos nuestros pasos. Nuestra opinión puede ser terriblemente escandalosa, o terriblemente ingenua. Lo escandaloso es relativo y más aún cuando intentamos esgrimir que es realmente escandaloso y que no lo es. Comenzamos así una andadura por terrenos movedizos y escabrosos donde influye la moralidad, la ética, la educación, la cultura, lo cognitivo. Es difícil tratar temas dónde tener o no tener razón se limita a tener una ética y una moral prístina. ¿Es correcto defender al hombre frente al maltrato de las mujeres o escribir artículos sobre la necesidad de preservar el medio ambiente?
La heterosexualidad es lo correcto mientras la homosexualidad no lo es. ¿Por qué griegos y romanos aceptaban socialmente las relaciones homosexuales? ¿Eran ellos correctos y nosotros, tan solo lacerantes malpensados? ¿Un acto sodomita heterosexual es mejor que un acto sodomita homosexual? ¿Por qué siempre el texto va unido a un mero reflejo del autor? A su vivencia, día a día, amores y desamores, aciertos y fracasos. ¿La literatura del escritor y sus relatos son hilos de colores de una imaginación? Verne viajo al centro de la Tierra. Como poco absurdo, solo tuvo imaginación. Desarrollo ideas unidas a una gran independencia de pensamiento.


